viernes, 28 de diciembre de 2007

UN ACTO DE JUSTICIA

Soy el que no tiene nombre,
el hijo de las tinieblas,
la afilada daga que se hundirá en tu corazón
la copa de veneno que agrietará tus labios
dibujando en tu cara un espasmo de supremo dolor
la insoportable presencia que convertirá
tus sueños en angustiosas pesadillas,
la salvaje carcajada que resuena en la noche
mientras me emborracho a placer
en craneos de enemigos muertos.
El implacable martillo de los seres grises
que se arrastran por la vida
cual babosas descerebradas
la esencia maligna de un mundo absurdo
que fue creado a imagen de vete a saber qué.
y cuando los ejércitos avancen a la batalla
marchitando con paso marcial
los últimos vestigios de la vida
estaré esperando el desenlace tranquilamente
sentado en la mas altra colina
para que al final descubrais, inbéciles,
la razon de vuestra existencia:
poner fin para siempre a la simiente podrida.
y yo me perderé en la noche de los tiempos
para volver en mejor ocasión.
Abril 93

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